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Nicaragua cierra su embajada en República Dominicana en medio de tensiones


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El país mantiene abierta su embajada en Managua, dirigida por un encargado de negocios interino

La relación diplomática entre República Dominicana y Nicaragua atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión, luego de que el Gobierno de Daniel Ortega decidiera cerrar su embajada en Santo Domingo, tras varios meses de diferencias entre ambos países.

El Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) informó ayer que tomó nota de la decisión nicaragüense y recordó que el 23 de julio había llamado a consultas a su embajadora acreditada en ManaguaAcsamary Guzmán Nina.

Desde entonces, la representación dominicana en Nicaragua permanece bajo la conducción de un encargado de negocios interino.

«La República Dominicana continuará dando seguimiento a la evolución de las relaciones bilaterales, conforme a los canales y prácticas establecidos en el ámbito diplomático», indicó el Mirex.

El cierre de la embajada nicaragüense no supone, hasta el momento, una ruptura formal de las relaciones diplomáticasRepública Dominicana mantiene abierta su misión en Managua, aunque sin su embajadora al frente.

En alquiler la sede

Una señal visible del cierre se encuentra en el número 6 de la calle Bohechio, en el Ensanche Julieta, Distrito Nacional, donde funcionaba la representación diplomática de Nicaragua.

El inmueble ya se encuentra disponible para alquiler, por US$2,950. Registros públicos todavía identifican esa dirección como la ubicación de la embajada nicaragüense.

Al tocar la puerta de la residencia, un joven de nacionalidad haitiana atendió y afirmó que actualmente vive en la propiedad, donde aseguró tener más de una semana residiendo solo. Consultado sobre el proceso mediante el cual pasó a ocupar el inmueble, no ofreció mayores detalles.

Un hombre que transitaba por la calle y que dijo es usuario frecuente de la zona, señaló que los letreros de alquiler no estaban colocados hace unos diez días.

La representación de Nicaragua en República Dominicana estaba encabezada por Neysser Vicente Reyes Tijerinoministro consejero y encargado de negocios

Inicio de la tensión

El deterioro más reciente de las relaciones bilaterales se produjo después de que el Gobierno dominicano cuestionara declaraciones de Daniel Ortega relacionadas con el futuro de las elecciones en Nicaragua.

República Dominicana sostuvo que ningún gobierno puede privar a su población del derecho de escoger a sus gobernantes. El presidente Luis Abinader afirmó en ese entonces, que el país mantendría su defensa del derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus autoridades.

Nicaragua respondió con críticas contra las autoridades dominicanas. En medio del intercambio, Santo Domingo llamó a consultas a Guzmán Nina, el 23 de julio.

Siete semanas después, Managua decidió cerrar su representación diplomática en Santo Domingo.

Las diferencias entre ambos países se producen dentro de una relación que se remonta a 1949 y que durante décadas ha incluido acuerdos políticos, culturales y comerciales, además de la participación de ambas naciones en espacios como el Sistema de la Integración Centroamericana y el DR-CAFTA.

Desde la crisis política nicaragüense de 2018República Dominicana también ha respaldado distintas resoluciones internacionales relacionadas con la situación de los derechos humanos, las instituciones democráticas y los procesos electorales en Nicaragua.

¿Qué puede ocurrir ahora?

El cierre de la embajada no obliga jurídicamente a República Dominicana a adoptar una medida equivalente. Santo Domingo puede mantener su misión en Managua bajo un encargado de negocios, preservando un canal oficial y la asistencia consular a los dominicanos. Otra posibilidad sería reducir el personal o las funciones de la misión, mantener las relaciones mediante una acreditación no residente o cerrar la embajada dominicana como medida de reciprocidad política. En un escenario de mayor deterioro, la nación dominicana podría suspender o romper formalmente las relaciones diplomáticas.También puede mantener una respuesta política mediante protestas, limitación de contactos oficiales u otras gestiones, sin cerrar su representación. Por ahora, los canales diplomáticos permanecen abiertos. Sin embargo, el cierre de la misión nicaragüense y la puesta en alquiler del inmueble que ocupaba en Santo Domingo reflejan el nivel al que ha descendido una relación bilateral de más de siete décadas.

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