Leonardo

 

Davos, es un pueblo alpino, y municipalidad de la región de Prättigau-Davos en el cantón de Graubünden, Suiza. Tiene una población permanente de unas 11,000 personas, y está localizado sobre el rio Landwasser, en los Alpes Rhaetianos, entre los picos montañosos el Plessur y el Albula. A una altura de 1,560 metros, es considerado el pueblo más alto de Europa.

Es un antiguo resort alpino de invierno, que rentabiliza sus instalaciones por las atracciones diferentes que abren durante el verano.

Eso ha sido más o menos Davos. Un resort placentero y “muy caro”, donde los más pudientes del mundo van a vacacionar, con el derecho que le otorgan las fortunas de las que son propietarios. Allí, nadie investiga la procedencia del dinero que paga los lujos y placeres que son servidos a los visitantes.

Davos, en años recientes, también se ha dado a conocer por las reuniones anuales del Foro Económico Mundial, que reúne en alguno de sus hoteles, también “muy caros”, a “lo más granado” de la economía y las finanzas mundiales, regularmente por invitación. Y, entre libaciones y manjares, discuten los problemas más acuciantes de la economía mundial y las crisis globales y particulares, que ellos mismos han creado para volver al año siguiente con las soluciones que pudieron haber resuelto los mismos, mientras discuten los nuevos problemas y se olvidan de las soluciones que no tuvieron tiempo de aplicar por estar creando los nuevos problemas.

Interesante.

Bueno, en Davos está el mandatario dominicano. No ha ido a crear problemas, que muchos ha creado él y permitido que se creen en su país, ni tampoco ha ido a llevar soluciones a los problemas de la economía mundial, y mucho menos a los problemas de la economía dominicana, ni a los otros problemas que no son de la economía, aunque la afectan, y que son problemas de los dominicanos y sus “invitados” permanentes.

Ha ido como invitado, como la mayoría de los mandatarios que asisten a ese frío resort, a estrechar algunas manos y a dedicar algunas sonrisas entre balbuceos de frases cortas en su inglés personal. Nada más. Luego, como economista, podrá escribir en su hoja de vida curricular que estuvo allí cuando se discutía “la inmortalidad del cangrejo” y la supercalifragilística situación de la economía de una isla dividida en dos países que se creen divididos, pero que hace mucho tiempo que tienen una economía unificada.

El presidente dominicano descansará, sin duda alguna, porque tiempo va a tener para hacerlo, igual que sus cuatro inefables sombras, que “no le pierden ni pie ni pisá”. Y, en ningún caso se hablará del Crecimiento Económico de una economía deficitaria, ajustada cada año con préstamos que solo aumentan la deuda externa nacional.

Tampoco se hablará, porque no tendrá ningún turno, de la nómina parasitaria y clientelar.

Luego vendrá la apoteosis bocinera a destacar los “logros y éxitos” de un viaje de placer del presidente, su esposa y acompañantes, donde habrán pasado desapercibidos para la mayoría de los asistentes, aunque no para los que han tenido el deber de cobrar por la asistencia y no por alguna peregrina participación en las discusiones económicas y financieras.

Quizás en algún banquete, y de lejos, pueda mandarle a decir al presidente Trump que le de otra oportunidad, para tratarle el tema que se suspendió abruptamente en Nueva York, y que, lo de Odebrecht, fue un hecho inevitable, si quería seguir al frente de los destinos dominicanos, como en verdad quiso seguir entonces, y todavía quiere seguir ahora y en el 2020.

Que de ese caso va a trancar a algunos “quién” que tal vez caigan, y que va llegar “hasta las últimas consecuencias” para que no sean de su entorno, y mucho menos él mismo, porque ya Punta Catalina fue declarada libre de sospechas por su comisión y que ha sido certificada por la XYZ Fix Shit Rating RLL, una agencia infalible que aprueba los casos imposibles a los mandatarios atrapados sin salida.

¿Los Tucanos? Ese sí va, pero cuando estén más cercanas las elecciones del 2020.

¿La frontera? Eso va viento en popa, el ajo sigue entrando por toneladas, aunque atrapen algún camioncito enviado como señuelo. Los “productores” de ajo haitiano pueden estar tranquilos, que sigan “sembrando” que aquí seguiremos consumiendo. Y todo lo demás también va bien.

Y los ilegales indocumentados, están bien; siguen entrando en grandes cantidades, mejorando la disponibilidad de mano de obra semi esclava, pero sin deportaciones. No, no, no hay deportaciones, esas son noticias creadas para tranquilizar a “los nazionalistas”.

¿Peralta y las importaciones? Eso ya está amarrado, Faña está tan asustado, que hasta un extraño accidente tuvo regresando de Puerto Plata. Usted sabe, esa carretera es muy peligrosa, y más para los que meten la cuchara donde no deben. Porque, ¿quién dijo que el negocio de las importaciones es de los ministros? Sí señor, pero los productores de esos rubros saben bien que en la Bolsa Agroempresarial no les hablan mentiras; allí se les dice la verdad, y punto. Ellos saben, ellos saben que si hablan les puede pasar peor que a Faña. Además, siempre se les dice quienes han ganado, aunque nunca sean ellos.

¿El embajador? Ay no, ¡Wally no!; él, ella -lo que sea-, fue que destapó el tema de la corrupción que estaba bien tapadito por la propaganda; además, como estamos ahora, estamos mejor; los maricones siguen en lo suyo sin problemas, y estamos “regularizando” hasta a Toussaint Louverture que reviva y vaya a una gobernación a buscar “les papier dominicaines”.

¿Corrupción?, ¿Cuál corrupción?! «¡Esas son vainas de los pendejos de la marcha verde!»

¡Tranquilo!, conmigo.

¿La UNESCO? ¡Yes sir, yes sir! Ya me reuní con ellos nada más llegar, y los carajitos que trajeron refugiados después del terremoto van a tener apellidos castellanos. Sí, la JCE va a terminar de arreglar eso. Además, en los hospitales siguen pariendo todas las mujeres que traen las ONG’s y cuando dejen las criaturas abandonadas, el asunto se va a seguir aplicando. Don uorri.

¿Regino? Ese cura ta’ totao, ahora dizque acusando al Cesfront de defender a las mujeres haitianas. Eso es un chin de agua del Masacre para acotejar el clerén. Pero él está de acuerdo con el “pastor” de “juanamendes” para que a los haitianos no les llamen extranjeros en la República Dominicana. Esa es la mente ahora

Tenquiú, tenquiú. (Ufff…¡y yo que vine a Davos a mirar cómo es la cosa por aquí!)