Roger Federer debuta el martes, ante el esloveno Aljaz Bedene (número 51 ATP), en su decimonoveno Open de Australia consecutivo. Un torneo en el que defiende título y asegura llegar sin presión, la misma que logró quitarse en 2017 para hacerse con la victoria. “El año pasado sólo esperaba ganar, un “veamos qué pasa”. Es algo similar a lo que viven este año Djokovic o Wawrinka, jugar sin presión fue algo muy gratificante. Sin embargo, en mi caso pienso en pasar las primeras rondas y empezar a rodar”, asegura.

Pese a la necesidad de ganar los primeros partidos, el suizo fue claro: no tiene presión. “Con la edad me siento obligado a considerar mis posibilidades. Con 36 años creo que no puedo ser favorito de un torneo. Por eso abordo las cosas de manera más relajada en esta etapa de mi carrera”, reconoció el número 2 del mundo. En cuanto a favoritos, Federer apuntó a dos: Nadal y Federer. “Rafa después del gran año pasado que hizo y Novac con sus seis título aquí son favoritos, aunque su estado físico sea una incógnita“, añadió.

Precisamente sobre las lesiones también quiso incidir el suizo, quien busca un motivo. “Siempre dije que, cuando alcanzas los 30, es normal que tengas algunas molestias. Pero los jugadores, sus entrenador y el Tour deben hacer todo para evitar esas lesiones. ¿Eso es jugando menos? ¿Entrenando diferente? ¿Jugando en diferentes horario?… ¿De quién es la responsabilidad al final del día? Yo creo que del jugador”, concluyó. 

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