Opinión

Odio


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“El odio es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.

El odio es una intensa sensación de desagrado. Se puede presentar en una amplia variedad de contextos, desde el odio de los objetos inanimados o animales, al odio de uno mismo u otras personas, grupos enteros de personas, la gente en general, la existencia, la sociedad, o todo. Aunque no siempre, el odio a menudo se asocia con sentimientos de enojo.

El odio no es justificable desde el punto de vista racional porque atenta contra la posibilidad de diálogo y construcción común. Es posible que las personas sientan cierta aversión sobre personas u organizaciones, incluso ciertas tendencias ideológicas”. -Wikipedia-

A la República Dominicana, y a sus ciudadanos opuestos a la inmigración ilegal y desproporcionada de ciudadanos haitianos indocumentados, se los ha venido acusando de manifestar odio hacia esos inmigrantes.Igual ocurre cuando, muy tímidamente se trata de aplicar la ley de migración y producir las deportaciones de esos ilegales, según manda la ley, surgen los acusadores,alegando que a los extranjeros ilegales se les deporta por odio.

Y cuando Haití, deporta a los dominicanos que se atreven a entrar de manera ilegal a su territorio, parece que es algo normal; cumpliendo celosamente la su ley de migración, porque no hay odio en ello. Igual que ocurre con las deportaciones de dominicanos desde los EE. UU., aceptadas sin aspavientos ni alegatos, porque cumplen con la ley.

Esas acusaciones de odio, vantambién acompañadas de otras acusaciones de xenofobia y racismo, emitidas por grupos estimulados por recursos externos y comunicadores locales que, habiendo comenzado a expresar su defensa del grupo de ciudadanos afectados por la sentencia 168-13, han continuado haciendo “su defensa” de todos los inmigrantes ilegales e indocumentados, logrando que se haya creado una confusión en torno quienes han sido afectados, al incluirlos en una onda de supuesta discriminación contra todos los negros, hayan venido o no desde Haití.

Y según se expresan esos comunicadores, los cerca de tres millones de haitianos que residen ilegalmente en el país han sido desnacionalizados. Han hecho un arroz con mango comunicacional donde todo haitiano circulando en territorio dominicano se cree que es apátrida. Y por eso ingresan tantos todos los días a reclamar esa apatridia, ¡porque todo Haití es apátrida y discriminado en la República Dominicana!, según surazonamiento.

Pero los mismos haitianos, que hacen todo lo que quieren hacer en este país, no se quejan de discriminación porque tienen trabajo, servicios gratuitos de salud, usan los mismos medios de transporte que los dominicanos y otros residentes, van a comprar a las tiendas que quieren, tienen libre circulación y libertad de reunión.Son libres hasta de ofender al sentimiento nacional del territorio que los acoge. Y ofenden libremente quemando banderas dominicanas o usándola de lo que les place. Y, con esa libertad que disfrutan hacen cualquier cosa menos quejarse de discriminación.

Son tan libres -y algunos tan arrogantes- que agreden a los dominicanos de múltiples maneras.

Quienes se quejan, son otros extranjeros que cobran para quejarse por los haitianos, y algunos comunicadores dominicanosleales a los mismos intereses que pagan a los primeros.

Si en la RD existiera verdadera discriminación contra esos ciudadanos -que no han recibido ni siquiera documentos de identidad de su país- el escándalo diplomático formal que harían las autoridades de su país, sería de antología; como debería la RD hacer uno bien grande para reclamar que Haití mantenga a sus ciudadanos dentro de sus fronteras.

¡Porque son sus autoridades y sus cúpulas dominantes los que promueven la inmigración ilegal! ¡Para no tener que enfrentar la solución de sus graves problemas ancestrales!

Lo normal sería, que no los sigan azuzando a cruzar la frontera para reclamar los derechos que les han venido negando en su propia tierra, incluyendo el derecho humano a la documentación, a la educación básica y universitaria,y a la salud gratis. ¿Por qué los haitianos reclaman documentos aquí y no en su país? ¿Qué ocurrió y cuándo que les hace venir a buscar maternidad y salubridad en la República Dominicana? ¿Por qué?

Y las autoridades dominicanas deberían explicar -ya que explican tan bien la corrupción- cómo nuestro país se ha conventido en centro de trabajo, hospital, escuela y maternidad de Haití cargado al prosupuesto de los dominicanos.

Para que aparezcan los voceros pagados a denunciar una campaña de odio que solo está en su agenda; porque el pueblo dominicano, en lugar de odiar al haitiano lo compadece y solo lo mira con pena y se lamenta de que sus autoridades no sean capaces de controlar la frontera. Temen los dominicanos a las enfermedades que portan muchos de los inmigrantes ilegales que no reciben servicios de salud en su tierra, donde se mantienen en condiciones de subsistencia.

Porque la República Dominicana se ha convertido en maternidad y enfermería de Haití, ante la mirada chantajeada de las autoridades dominicanas, que se hallan más ocupadas en acumular riquezas de la corrupción que de mantener controlada la frontera, y prefieren dejarse arrinconar de las ONG’s ilegales que controlan la inmigración de ilegales y parturientas.

Y esas ONG’s, son las primeras que han fomentado la campaña del supuesto odio, porque entienden que los dominicanos deben dejarse arrebatar su territorio y sus servicios públicos tranquilos y en silencio, porque si el pueblo no protesta, no hay odio.

Y lo más penoso es el silencio oficial; porque son las autoridades dominicanas las que tienen la obligación de controlar la situación de la frontera y contener las necesidades de los haitianos de emigrar en busca de las condiciones que no tienen en su país, y que no es ni responsabilidad ni culpa de los dominicanos que han venido siendo acusados de todos los males que sufren los haitianos y pagando los servicios que reciben esos ilegales.

¿Pero, odio?

Odio puede haber cuando Haití -sus autoridades y empresarios- cierra la frontera a los productos dominicanos que necesita su población para vivir su día a día con menos precariedad. Hay odio cuando les confiscan, rompen y estrellan los huevos y pollos,producidos aquí, y que compran en los mercados dominicanos.

Pero ese odio solo se manifiesta en los envíos terrestres de las mercancías que, si son enviadas por vía marítima, el odio desaparece con el pago de los aranceles aduanales.

¡Porque la vía marítima o aérea le hubiera quitado los virus a los pollos y a los huevos en veda!

Porque esas vedas medalaganarias, porque pueden, ¡sí son odio! Odio contra su propio pueblo que deja de comer lo necesario por el odio de los prohiben sus alimentos.Ese es el verdadero odio; la incapacidad de establecer un comercio legítimo entre los dos países donde ambos reciban los beneficios impositivos de la actividad comercial.

Porque el sostenimiento de los llamados “mercados binacionales” es una aberración, entendible solo en la solidaridad del pueblo dominicano, y de los industriales y comerciantes que ven en esa informalidad, la oportunidad de aprovechar ese “mercado” y evadir los impuestos que, de otra manera, tendrían que pagar.

¿Sería odio haber permitido la mayor inmigración ilegal de todos los tiempos?

Esa es la raíz del odio, expresado por los jerarcas haitianos a través de sus cajas de resonancia en territorio dominicano. Un chantaje vulgar para que ese “entren to’” siga su curso desordenado y conveniente a sus intereses a largo plazo.

Porque sí fue odio, haber vaciado las cárceles en Haití en el momento en que habían conseguido que la frontera estuviera relajada. Ese es un odio calculado con cabeza fría y cartera abierta.¿Y no es odio denegar la entrega del grupo de asesinos identificados de la pareja de esposos de Pedernales?¿No es ese odio tan cacareado una conveniencia de ciertas circunstancias de un lado y del otro de la frontera?

¡Y algunos religiosos dominicanos hablando de solidaridad con la marea humana que ha venido arrebatando espacios y servicios a los dominicanos! Solidaridad con la cúpula de la oligarquía haitiana que le está imponiendo su población explotada y enferma a otro país con autoridades blandengues y amanuenses que lo permiten. ¿Por miedo a qué?

Y hasta el papa se atreve a meter su cuchara argentina en esta sopa que le puede terminar por quemar la lengua, ¡porque no conoce a los haitianos que se mueven a ese nivel!

Porque parece que aplicar la ley de migración es odio de un lado y solidaridad del otro. ¿Y cuando Haití exige visados para cruzar a su territorio es una correcta aplicación de la ley?

¿Dónde estaban los jesuitas y otros religiosos cuando las amorosas hordas haitianas masacraron a la población y quemaron los pueblos dominicanos hace menos de cien años?

¡Porque el verdadero odio no tiene dimensión temporal! Y siempre se ha expresado de un solo lado de la frontera erigida con testosterona, a pulso de machetes, frente a un odio manifiesto que todavía insiste en hacerla desaparecer por la buenas o por el odio.

El mismo odio que ha ido haciendo desaparecer los hechos históricos que han “hermanado” a los dos pueblos de la isla. Un trabajo metódico que ahora se corona con la inmigración descontrolada y permitida, que no se puede controlar por miedo al odio.

Y hasta los derechos humanos reclaman por los ilegales, olvidando los derechos humanos de los dominicanos en su propio país ¿Puede la situación ser más conveniente?¿Por qué la CIDH no insta a las autoridades y la oligarquía haitiana a respetar los derechos humanos de los haitianos en Haití?

¡Que se detenga la campaña de odio impulsada por algunas embajadas! Para que no les impongan a los dominicanos la paz de los cementerios como hicieron de 1906 a 1909

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