
Los espectadores del National Stadium de Singapur apenas han podido disfrutar de una hora de tenis en el inicio de las WTA Finals, el torneo de maestras que ha sido inaugurado con una paliza en toda regla de Karolina Pliskova a Venus Williams: doble 6-2 en 70 minutos. Un correctivo que vale mucho en un torneo donde además del último título del año está en juego el número uno mundial. No solo cada victoria, sino cada juego es oro, porque la diferencia entre los ganados y los perdidos es determinante a la hora de deshacer posibles empates en los grupos. El Blanco, donde está Garbiñe Muguruza, ha arrancado con un serio aviso de la reciente exlíder del ránking.
Pliskova firmó una actuación sin fisuras, aunque ella no estuviera muy contenta con su saque, como le hizo ver en el descanso entre sets a su entrenadora, Rennae Stubbs (en septiembre echó a David Kotyza).









