Designado a un nuevo rugir


Ante sus problemas físicos en los últimos años y su bajo rendimiento en la presente temporada, Miguel Cabrera luce destinado a abandonar su puesto en la primera base CARACAS.- Es una solución a la que muchos le huyen, mientras otros la ansían. Al final, es un remedio imposible de eludir para algunos bateadores que desean alargar su producción y carrera.
El puesto del bateador designado ha sido un tema de controversia por años. Algunos sugieren que debería expandirse a ambas ligas, el resto considera que el rol tendría que ser exterminado por completo. De aquí para allá y de allá para acá, pero es indudable el efecto que la regla ha tenido en la trayectoria de algunos de los principales toleteros en la historia del juego.
Miguel Cabrera, ese podría ser el siguiente nombre en necesidad de recurrir a la cláusula exclusiva del bateador designado para revivir su carrera.
Para nadie es un secreto que Cabrera ha sido uno de los bateadores élite de su generación, inalcanzable para la gran mayoría. Once invitaciones al Juego de Estrellas, cinco Bates de Plata, dos títulos de Jugador Más Valioso y una triplecorona ofensiva únicamente ratifican su lugar entre los grandes.
No obstante, que la edad suele venir con bajones en rendimiento tampoco es información desconocida. A sus 34 años de edad, el maracayero atraviesa su peor temporada completa en el mejor beisbol del mundo. Las lesiones han tenido mucho que ver en ello.
En julio de 2015, una molestia en la pantorrilla izquierda obligó a Cabrera a realizar su primer viaje a la lista de incapacitados, donde permaneció por seis semanas. En septiembre de ese mismo año, sufrió una lesión en la espalda que continúa teniendo repercusiones en su físico hasta el día de hoy.
En 2016, el astro consiguió mantenerse en el terreno durante la mayor parte, a pesar de diversas molestias, y su talento nato lo mantuvo entre los mejores toleteros de la liga.
Este año, con dos viajes a la lista de inactivos ya en su historial, Cabrera va rumbo a registrar su peor promedio (.251 antes de ayer) y OPS (.739) en su carrera.
¿La solución? Bien podría estar en reducir su trabajo a la mitad. En otras palabras, abandonar por completo su labor defensiva en la primera almohadilla.
Si bien el margen de tiempo es corto, Cabrera ha ligado para .304 como designado en seis juegos este año, y además del descanso físico, el rol también le permitiría al criollo un despeje mental que podría llevarlo de regreso a la cima.

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