
Salta la sorpresa en Wimbledon. El vigente campeón y número uno del mundo, Andy Murray, ha sido eliminado por Sam Querrey, que ha fulminado al británico en los dos últimos sets: 3-6, 6-4, 6-7 (4), 6-1 y 6-1. Es el primer estadounidense que se mete en las semifinales de un Grand Slam desde Andy Roddick en 2009 (Australia y Wimbledon). Con esta derrota, Murray ve seriamente comprometido su liderazgo en el ránking de la ATP. Si Novak Djokovic gana el torneo londinense, ocupará de nuevo el trono. El serbio se enfrentará más tarde a Tomas Berdych. Querrey (29 años y 28 del mundo), un matagigantes que este año ganó a Nadal en la final de Acapulco y en 2016 apeó aquí a Djokovic, se enfrentará el viernes a Marin Cilic, que venció al verdugo de Nadal, el luxemburgués Gilles Muller, por 3-6, 7-6 (6), 7-5, 5-7 y 6-1.
Nada hacia presagiar la debacle que viviría Murray cuando se apuntó el primer set con cierta facilidad. El escocés aprovechó la inusual falta de contundencia de Querrey con su servicio y con un break tempranero, en el segundo juego, se hizo con el parcial. Pero en el segundo, que llevaba bien encarrilado, Murray se dejó un saque en el peor momento, con 4-5 en contra. La tercera manga acabó con un tie-break, tras una rotura por cabeza. Se lo llevó el campeón. Y a partir de ahí, se le apagaron las luces y entró en un colapso absoluto, a merced de un Querrey que empezó a conectar, uno tras otro, golpes ganadores a los que ni acudía su rival, hundido físicamente. El americano acabó con 27 aces y 70 winners. Y subió mucho más a la red apoyado en su servicio, amedrentando a un Murray desconocido que dejó helado al público británico. Le queda Johanna Konta, su última esperanza.










