
Garbiñe Muguruza vivió un calvario para pasar a tercera ronda del Miami Open. La española, subida a un carrusel emocional, consiguió superar una bola de partido en el tie-break del segundo set para derrotar a la estadounidense Christina McHale por 0-6, 7-6 (8-6) y 6-4 en 2h:22.
Muguruza, al borde de las lágrimas en algunos momentos, vivió otro enfrentamiento con su entrenador, Sam Sumyk, en uno de los intercambios. «¡No me vuelvas a mandar que cierre la puta boca!», la espetó el técnico francés al bajar a pista, algo que permite la WTA, para dar indicaciones a su pupila. «Lo siento, lo siento», se escuchó disculparse a la jugadora en inglés, el idioma en el que se comunican. No es su primer encontronazo.
Y es que la número seis del mundo comenzó el día contra las cuerdas. El jueves se había suspendido su partido, por una tormenta, cuando perdía por 0-6 y 2-3 frente a la 46ª del mundo. Finalmente, en un partido con muchos errores y en el que tuvo que neutralizar el match-point, Muguruza consiguió sobrevivir para medirse este sábado (18:00, Teledeporte) a la china Shuai Zhang.









