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*Licey al Medio no puede seguir siendo rehén de huelgas ajenas*


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Empresarios y sectores productivos deben reunirse con urgencia para frenar los paros que frenan el desarrollo del municipio

Los empresarios, comerciantes, industriales y demás sectores productivos de *Licey al Medio* tienen la responsabilidad histórica de sentarse juntos, y ya.

No podemos seguir permitiendo que un municipio trabajador, que ha hecho grandes esfuerzos por avanzar, sea paralizado por decisiones que no nacen aquí.

Es injusto e inaceptable que seudos dirigentes populares, respondiendo a la agenda de grupúsculos comunitarios de *San Francisco de Macorís, Moca y Navarrete*, decreten un paro de labores en Licey. ¿Con qué autoridad? ¿Con qué representatividad?

Hoy Licey amanece nuevamente paralizado. Detenida la producción, cerrados los negocios, las fábricas sin operar y los trabajadores sin su jornal. Todo por un capricho, por una agenda odiosa de supuestos grupos comunitarios que se niegan a entender que *su «carnaval pasó»*.

La sociedad cambió. El país cambió. Esa historia de huelgas generales, de piedras y barricadas de los años 70, 80 y 90 llenó una época de lucha, sí. Pero ya es una etapa superada. Aquellos tiempos respondían a otro contexto político y social.

El problema es que hay gente que se resiste a entenderlo. Viven anclados en un libreto viejo, importado, que no le aporta nada a Licey y sí le quita mucho: inversión, empleos, confianza y progreso.

Mientras tanto, *Licey al Medio no avanza*. Cada paro es un golpe directo a la economía local. El comerciante que pierde el día, el industrial que incumple pedidos, el joven que no consigue trabajo porque nadie quiere invertir en un municipio inestable.

Licey merece más. Merece diálogo, propuestas, mesas de trabajo. Merece que sus problemas se discutan con sus propios actores, en su territorio, y con soluciones que construyan, no que destruyan.

Es hora de que los sectores vivos del municipio alcen la voz. *Que se convoque un gran encuentro de empresarios, juntas de vecinos reales, iglesias, profesionales y autoridades* para trazar una ruta: cero tolerancia a paros impuestos desde afuera y 100% compromiso con el desarrollo desde adentro.

Porque si seguimos callados, mañana nos volverán a parar. Y pasado mañana también.

*¡Qué lástima sería que Licey se quede atrás por miedo a enfrentar esta realidad!*

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