Magín Díaz advierte fuerte carga fiscal por precios del petróleo

 El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, advirtió este miércoles que mantener el actual nivel de subsidios a los derivados del petróleo, de forma indefinida, no es sostenible.

Dijo que el Estado está absorbiendo gran parte del aumento del crudo, por encima de un umbral cercano a los 74 dólares por barril, lo que implica un alto costo para las finanzas públicas.

Díaz señaló que el Gobierno no puede evitar el impacto de la crisis internacional, pero sí mitigarlo, especialmente en la población más pobre.

Defendió la política de incrementos graduales que registraron los precios de los combustibles durante las últimas semanas, producto del impacto de la crisis internacional del petróleo, como una forma de balancear la estabilidad social con la responsabilidad fiscal.

El funcionario señaló que el Gobierno ha optado por una estrategia de mitigación basada en subsidios focalizados y ajustes graduales en los precios, evitando trasladar de golpe el aumento internacional al consumidor local.

«En economía no hay soluciones perfectas, hay dilemas. Si no subsidiamos, el precio subiría de manera abrupta; si subsidiamos demasiado, el costo fiscal se dispara», indicó.

Entrevistado en el programa Hoy Mismo, el funcionario explicó que el país enfrenta un «choque externo de gran magnitud», con efectos directos en la inflación, el costo del transporte y los precios de los alimentos, dada la alta dependencia de las importaciones de combustibles.

«El impacto es inevitable. Esto se va a sentir en la economía, porque el petróleo afecta prácticamente todos los sectores.  La actual situación del crudo representa una de las mayores disrupciones en la historia reciente de ese mercado», sostuvo.

Entre las medidas adoptadas por el Gobierno, además del subsidio semanal a los combustibles, que en algunos períodos ha alcanzado los 1,500 millones de pesos, el ministro citó el apoyo al transporte público para contener el alza en el precio de los pasajes.

A esto se suman subsidios a fertilizantes y productos agrícolas, con el objetivo de evitar un efecto en cadena sobre los alimentos, además de mayores transferencias a programas sociales dirigidos a los sectores más vulnerables.