Tras la campaña lanzada por la Junta Central Electoral en contra de la venta del voto, el tema ha vuelto a ser motivo de preocupación de diversas personalidades y organizaciones.
Una de las más usadas modalidades de compra en los últimos años es la de mandar a votar por partidos aliados minoritarios que no tienen una gran cantidad de adeptos y así, con los resultados, se paga a votantes e intermediarios cada voto, cuyo precio varía, de 500 pesos en adelante dependiendo la localidad.
Los candidatos y organizaciones políticas se valen cada vez más de esos intermediarios y compradores que operan con puntos de compra cerca de los centros de votación, y algunos lo hacen a la clara en las filas de electores.










