El tema que se nos ha forzado en la agenda nacional, para diluir y tratar de apartar el tema de la corrupción que tanto urtica a algunos funcionarios del gobierno y molesta más a los que cobran por defender esa corrupción, porque se han ido quedando sin argumentos y excusas, es el tema de la ocupación creciente de las actividades económicas del país, sus espacios laborales y servicios públicos por los ilegales haitianos que, cada vez menos dominicanos consiguen, mientras a los extranjeros ilegales se les brindan gratuitamente y con prioridad sobre los ciudadanos nacionales. Pero antes de seguir, veamos cómo se está hablando fuera de aquí sobre la corrupción: “-Fiscal brasileño: “«¿Usted a cuántos políticos cree que ha logrado corromper en los últimos 15 años?»”-Marcelo Odebrecht: «Señor fiscal, con todo respeto, pero yo no he corrompido a nadie, estos políticos ya eran DELINCUENTES, cuando yo los conocí» …”
Hablemos ¡otra vez! de esa inaudita situación de la inmigración ilegal.El único país del mundo que acepta cuestionamientos a su política migratoria y, además, la modifica para complacer a extranjeros imprudentes, es República Dominicana. Pero, ¿Por qué? La verdad es evidente, y por más que escandalicen no cambia: Haití se está mudando hacia RD. ¡Impunemente! Y a la vista de todo el que quiera ver y de aquellos que todavía no quieren ver.
Esa es la verdad; una verdad que viene realizándose abiertamente hace más de diez años. Y en un principio, mucha gente pensaba que los que se referían al tema, y hacían la advertencia de que se aproximaba una crisis migratoria, estaban exagerando.Bueno, la crisis ya está aquí y se demuestra que no estábamos exagerando, y, por el contrario, nos estábamos quedando cortos, porque a la ocupación de los trabajos de la construcción, que en un principio fueron ocupados por los extranjeros ilegales, le han seguido muchas otras actividades de uso intensivo de mano de obra.
Luego le llegó el turno a la agricultura, comenzando con los rubros de hortalizas cultivadas y cosechadas en las montañas. Después le han seguido el arroz y los bananos donde la mayoría de la mano de obra es extranjera ilegal. Y después, toda la agricultura es manejada por ilegales que no se conoce su estado de salud.¡Y manejan todos los cultivos que consumen los dominicanos!
También vienen destacando en la venta ambulante y los oficios domésticos, no entendiéndose cómo, con el odio concentrado que traen muchos de esos ilegales, alguien se atreve a comprarles comestibles o frutas o los introducen a sus hogares para tareas domésticas, como si no se enteraran de lo que han sido capaces algunos de esos extranjeros. Y una prueba es el envenenamiento masivo de los incautos que compraron el Clerén envenenado, y los horrendos crímenes que han ocurrido en muchos hogares perpetrados por ilegales.Y los crímenes callejeros, desmembramientos y mutilaciones “al azar” que han venido ocurriendo según ha ido subiendo la marea ilegal. Y no hay reclamo, porque esos ilegales no tienen identificación y no existe una forma de perseguirlos cuando se mudan de localidad.
Y ahora, se hace pública una realidad que se venía tratando de ocultar: La ocupación de los hospitales nacionales por extranjeros ilegales de una manera metódica y silenciosa, haciendo que los dominicanos tengan que buscar asistencia de salubridad privada o ir a morir a sus hogares por la ocupación de los hospitales por esos extranjeros que tienen prioridad sobre los nacionales. ¿Por órdenes que quién?
¡La verdad es que estamos invadidos! Y el proceso sigue a pesar de los drones, los helicópteros y los cuchumil soldados que fueron enviados a la frontera porque la misma orden sigue, ¡y los militares cumplen órdenes!
¿Por qué los dominicanos que se desplazan desde los pueblos de la frontera tienen que soportar los registros y cuestionamientos en los puestos de chequeo y control fronterizos? Ese es otro regalo consecuencia de la migración ilegal y los negocios oscuros en la frontera que también nos robar la libertad de circulación.
Y la única medida que puede resolver la situación, que es la deportación de todos los inmigrantes ilegales, no se puede aplicar porque el gobierno nacional le teme a la campaña de acusaciones de racismo y xenofobia que de inmediato explota en los medios locales y extranjeros como un coro bien afinado por el dinero de las ONG’s que defienden la violación a las leyes migratorias de ambos estados, incentivando la migración ilegal de un lado y presionando a las susceptibles autoridades dominicanas que se dejan amedrentar del otro lado.
¡Y ese tira y afloja tiene ya demasiado tiempo!
El inaudito chantaje de la apatridia, la xenofobia y el racismo que ha hecho eco en las autoridades dominicanas puede ser sujeto de medidas legales contra los propiciadores públicos de esas violaciones, y las autoridades dominicanas, sin que se sepa por qué, no ejercen el derecho que tienen de proteger a su población de la ocupación forzada de los ilegales indocumentados.
¡No sellan la frontera ni deportan a los ilegales indocumentados!Porque temen a algo intangible o ignoran el poder del estado frente a la violación de sus fronteras y su soberanía territorial, que es lo mismo que no saber gobernar. Y se sabe que esas omisiones no están ocurriendo por incompetencia o desconocimiento, porque están ocurriendo como parte de su corrupción intrínseca.
Y la verdad se abre paso. ¡O temen o cobran! De alguien que paga bien o intimida mejor.
¿Qué acuerdos y con quién, tiene acojonado al gobierno dominicano que no puede ejercer su derecho legítimo a proteger a su gente y su tierra? La gente común, tiene la convicción de que hay ministerios trabajando para fusionar las poblaciones de los dos países. Solo así se explica la ocupación metódica de los hospitales dominicanos por extranjeros que reciben gratuitamente los servicios de salud que se le vienen negando a los dominicanos que no reciben atenciones por hallar los hospitales llenos. Y las expresiones de amenaza de funcionarios de segundo nivel a empleados hospitalarios por haberrevelado esa tremenda verdad.
El único país del mundo que tiene todas sus actividades económicas y sociales afectadas por ciudadanos ilegales de otro estado es la República Dominicana.
Esa es la verdad.












