
SANTO DOMINGO. Son 19 hoteles diseminados en distintas provincias del país. Su construcción data de la época en que los dominicanos vivían su peor dictadura, la de Rafael Leónidas Trujillo Molina, de quien algunos investigadores plantean que los construyó para tener una casa a donde hospedarse cuando se trasladaba por las distintas zonas del territorio durante los 31 años que lo gobernó (1930-1961).
Luego del esplendor de los primeros años, muchos de esos hoteles pasaron por períodos de deterioro, saqueo y abandono (en el que todavía se encuentra alguno de ellos), y terminaron, en su gran mayoría, en manos de particulares que, amparados en contratos de arrendamientos, usufructúan sus instalaciones. A cambio, el Estado recibe un pago que al mes suma RD$9,616,317.00, según los datos que ofrece la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo (Corphotels). Los montos de la renta van desde los RD$7,794.87 y RD$18,408.00 que pagan los hoteles Marién y Guarocuya, en Santiago Rodríguez y Barahona, respectivamente, a los US$ 87,000 (RD$4.1 millones) que paga el Jaragua, en Santo Domingo.
Entre los nuevos “dueños” de los hoteles estatales hay empresarios nacionales e internacionales, comunicadores y políticos de distintos partidos.











