Nadal salta a otra dimensión

El día previo a la final del US Open, Kelsey Anderson difundió una foto en las redes sociales donde se veía a dos niños sonrientes. Eran su actual marido, Kevin Anderson, y Rafa Nadal en el Torneo Sub-12 de Stuttgart en 1998. El sudafricano es mayor que el español por sólo 16 días. “Jugaba contigo desde que éramos chavales, te he observado y te he admirado toda mi vida”, confesó públicamente Anderson cuando terminó el partido en Nueva York. Otra vez posaban juntos, casi veinte años después, ahora en un templo del tenis. En esa nueva foto, la diferencia entre ambos es abismal. El africano tocó su techo con su primera superfinal, mientras que el balear sumaba su 16º Grand Slam. Sólo Roger Federer, para muchos el mejor de siempre, tiene más: 19. Pero el cara a cara sigue en contra del suizo: 23-14.

Cuando Anderson y Nadal nacieron, el número uno era Ivan Lendl, que siempre nos sonó a ogro. El checo cerró su carrera con ocho títulos de Grand Slam. Para igualar al español tendría que sumar los ocho de Jimmy Connors o los ocho de Andre Agassi, otros dos tenistas legendarios. Sólo es un juego de números, lo sé, pero ayuda a entender la dimensión de Nadal como uno de los mejores deportistas de la historia. Y escribo deportista y no tenista, porque eso ya es obvio. En el US Open ratificó su número uno mundial, oficializado en el ránking de este lunes, una gloriosa jornada que también ha coronado, por primera vez, a Garbiñe Muguruza al frente de la WTA. Es la duodécima pareja de jugadores del mismo país que coinciden en la cúspide mundial: diez de Estados Unidos, una de Alemania y la actual de España. Otro hito.

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