El zurdo disfruta de su primera experiencia como cerrador sin perder el enfoque
CARACAS.- No fue en Tampa, ni tampoco en Washington. Fue Pittsburgh la ciudad que Felipe Rivero “escogió” para mostrar todo su potencial como relevista y a la calladita convertirse garantía de éxito para los innings finales, sin ser este su rol habitual como lanzador.
El pasado jueves, Rivero sumó su noveno rescate en igual números de oportunidades este año; desde que fue designado como el cerrojo de los bucaneros el mes pasado y la confianza del mánager Clint Hurdle es absoluta.
El yaracuyano solo ha permitido cuatro carreras limpias en 51.2 IL (Líder en la Liga Nacional) y su efectividad de 0.70 dan cuenta de su solvencia sobre la lomita, cuyo éxito se debe en buena parte a una combinación tricolor.
“Este año no estoy pensando mucho en los bateadores. Estoy más tranquilo, sobre todo teniendo a Cervelli (Francisco) y Díaz (Elías) detrás de la goma”, contó a Líder el zurdo de 26 años. “Me da mucha confianza no solo que seamos venezolanos, sino porque sé el trabajo que ellos pueden hacer allí”, comentó.
Rivero, quien está en apenas su tercera campaña en las mayores ha edificado su dominio en base al cambio de velocidad, recta, curva y slider, los cuales, según él mismo, son exigidos por sus rivales.
“Todos los bateadores piensan en mi recta y salen a buscarla. Ahí es donde viene la confianza y sé las lanzo. Si no la batean me voy a los pitcheos secundarios, sobre los cuales tengo bastante control en cualquier conteo. Siempre manteniéndolos por la zona de strike”, señaló el oriundo de San Felipe que llegó a Pittsburgh el 30 de julio de 2016, en un cambio desde los Nacionales, y ha puesto números interesantes para establecerse definitivamente en el mejor beisbol del mundo.
“Nunca me imaginé que sería cerrador, sobre todo porque inicié mi carrera siendo abridor, pero pude adaptarme a este rol y trabajo todos los días para mantenerlo”, apuntó Rivero.
Actualmente su relación BB/K (16-20) es una de las mejores en toda la gran carpa y la misma es el espejo ideal para medir su valía dentro del conjunto pirata, que aspira zarpar a los playoffs.
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