
Albert Ramos no ha podido acompañar a Roberto Bautista, Rafa Nadal y Garbiñe Muguruza en los octavos de final de Wimbledon. En la tercera ronda, ha dado la cara, pero no ha podido superar a un Milos Raonic intratable que se lo puso muy difícil con 21 saques directos y 55 golpes ganadores. Al final, 7-6 (3, 6.3 y 7-5. El canadiense espera rival. Será el ganador del duelo entre el sorprendente austriaco de la previa Sebastian Ofner y el alemán Alexander Zverev.
Ramos arrancó muy seguro el partido, sin perder su saque e intentando presionar a Raonic, que también se mostró muy sólido. El primer set se resolvió en un tie-break en el que el canadiense subió mucho a la red (lo hizo 41 veces durante el encuentro ganando 25 puntos) y sorprendió al catalán, que le había ganado el año pasado en octavos de Roland Garros. A Ramos le hizo daño perder así, pero lo siguió intentando ante un muro de 195 centímetros que se mueve muy bien. Raonic, con una rotura de servicio en cada una de las siguientes mangas resolvió el partido, entre otras cosas porque no concedió a su rival ninguna opción de hacer lo mismo.









