
Rafa Nadal ya está en octavos de final. Y a esas alturas, a ver quién le para. El día que ganó Roland Garros, dijo que sus posiblidades en Wimbledon pasaban por ir superando las primeras rondas como fuera y luego ver qué pasaba. Pues bien, lo ha hecho y bastante bien, por cierto. A partir de ahora, con la posibilidad de sumar otro título de Grand Slam cada vez más cerca, el balear será aún más dífícil de superar. Este viernes, Karen Khachanov le ha puesto a prueba, le ha exigido casi al máximo y aún así ha Nadal ha ganado en tres sets: 6-1, 6-4 y 7-6 (3). El martes se enfrentará al luxemburgués Gilles Muller, otra buena piedra de toque, al que ha vencido en cuatro de sus cinco duelos.
El joven producto ruso de la NextGen, de 21 años y entrenado por el exjugador asturiano Galo Blanco, tiró de potencia para intentar derribar a la leyenda española. No lo consiguió, pero disfrutó de la expreiencia de apretar a la bestia (tuvo una bola para ganar al menos un set) y se llevó gratis una clase magistral de juego al resto. Se habla del saque, de la volea…, pero Nadal lo que hace muy, pero que muy bien es restar. No solo puso en juego muchos de los potentes saques de Khachanov (llegó a servir a 216 km/h), sino que los colocó con intención. Rafa sumó 43 puntos así.










