Raonic gana a Federer y jugará su primera final de Grand Slam

Milos Raonic estampó 23 saques directos en el cuadro de Roger Federer para firmar su primera final en Wimbledon y en Grand Slam. Con una punta de saque a 144 millas o 231,7 km/h (técnicamente, 232), Raonic es también el primer canadiense en una final de Grand Slam, tras batir a Federer por 6-3, 6-7 (5), 4-6, 7-5 y 6-3. En la final, Raonic se enfrentará con Andy Murray o Tomas Berdych, que ya disputan la segunda semifinal.

El combate («vaya batalla…», dijo Carlos Moyá, entrenador de Raonic) se extendió en la ansiosa Centre Court a lo largo de tres horas y 25 minutos. Con 5-5 en el cuarto set, Raonic salvó un decisivo punto de ‘break’ en contra y, de vuelta, sentenció el set tras sendas cruciales dobles faltas de Federer.

En el espacio entre cuarto y quinto sets, Federer -que parecía haber volcado el pulso a su favor a mediados de la cuarta manga- recibió asistencia médica del fisioterapeuta en el muslo derecho: a esas alturas, Roger se acercaba a las siete horas de acción agrupadas entre Cilic y Raonic.

El set definitivo se decantó hacia Milos Raonic desde un ‘break’ en el cuarto juego que lanzó al canadiense (hijo de montenegrinos), hacia un 5-2 bastante inapelable. Pasadas las tres horas de juego, Raonic fabricaba puntos directos con segundos servicios hasta a 210 km/h… y Federer besaba la hierba de Wimbledon en una caída aparatosa que requirió el regreso de las asistencias médicas.

Después de que Raonic tomase el primer set, con un solo punto de ‘break’ y servicios hasta a 144 millas o 231,7 km/h (récord del torneo), la venerable Centre Court de Wimbledon comenzó a vibrar con ansiedad y anticipación… hasta hacer explosión casi con cada uno de los puntos del no menos venerable Federer. En esas explosiones no se incluía, naturalmente, Bjorn Rune Borg, campeón de cinco torneos de Wimbledon, presente en el Palco Real junto a su tercera esposa, Patricia. Por algo le llamaron ‘IceBorg’.

Con la experta habilidad de sus dos décadas casi completas de carrera profesional, Federer forzó la máquina con mezcla de bolas bajas, cortadas y altas, casi como tuviera el rojo ‘bindi’ indio en la frente, el tercer ojo de la sabiduría, Federer fue despistando a Raonic, quebrándole el ritmo de servicio… hasta que, tras cuatro puntos de rotura a favor en el décimo juego, Roger le cortó las alas a Milos en el ‘tiebreak’.

Raonic, parecía como aplanado bajo una sensación de inevitabilidad en la derrota… hasta que Federer le resucitó en los dos juegos finales del cuarto set. El canadiense/montenegrino iba a ganar esa cuarta manga con 33% de puntos ganados con segundos servicios, algo insólito para un sacador de semejante calibre. Tras el nuevo fallo de Federer en un momento vital, algo que le ha acompañado a lo largo de su carrera sistemáticamente, Raonic se disparó en el set definitivo y cerró su éxito con una ventaja abismal de 75-49 en tiros ganadores. A menos de un mes de cumplir 35 años, Roger Federer está seguro de que regresará a la Centre Court de Wimbledon. Que lo haga en una final, ya puede ser otra historia.

 

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