Muguruza, en segunda ronda tras sufrir ante Schmiedlova

Hacía un frío húmedo, a 11/12 grados en la Pista Suzanne Lenglen, como en mitad de una estepa o tundra… de Eslovaquia, justo cuando se disponían a medirse Garbiñe Muguruza y la súbdita eslovaca Anna Karolina Schmiedlova. «Bienvenidos a Francia», había proclamado el director del torneo, Guy Forget, a quien los vecinos de la vecindad de Roland Garros impiden hacer prosperar el nuevo proyecto de Estadio, con el anhelado techo retráctil en la Philippe Chatrier y unas bonitas pistas dentro de los jardines e invernaderos de la Porte de Auteuil: justo lo que no quieren los revoltosos vecinos de Auteuil, la ‘reconversión’ tenística de su bello jardín-invernadero.

Pero a lo que íbamos, que eran Muguruza y Schmiedlova. Con duro tanteo de 3-6, 6-3 y 6-3, y tras dos horas y 24 minutos sobre la marisma rojiza de la Lenglen, Muguruza se adentra en la segunda ronda, ante la francesa Myrtille (‘Arándano’) Georges, francesa, invitada por la organización,y número 203 del WTA Tour: que le ha quitado de la ruta de Muguruza a la temible Christina Mchale. Al fin, Garbiñe firmó en el visor de la cámara del torneo con un corazón y con la palabra ‘París’ dentro de ese corazón.

Cuarta favorita de un torneo donde defiende cuartos de final, Garbiñe Muguruza Blanco cedió el primer set con 22 errores no forzados: 3-6. Defendiendo bolas a todo trapo, Schmiedlova (4/21 en puntos de rotura a favor) dispuso de dos bolas para colocarse con 5-1 a favor. El primer juego de la segunda manga resultó crucial. Duró 15 minutos y Schmiedlova desperdició hasta nueve de sus 21 puntos de rotura ante el servicio de Muguruza: punta a 176 km/h y media a 162, pero solo 34% de puntos ganados con segundos saques.

Schmiedlova viajó a menos de un error no forzado de media por juego: 24 errores no forzados en los 27 juegos del día… por 53 errores de Muguruza, que mandó en tiros ganadores (44-24), saques directos (4-0)… y dobles faltas: 8-4.

En el set final, Muguruza escapó con 4-0, dentro de un parcial de 7-0)… solo para verse cercada en 4-3. Por simple fatiga, y en una pista pesadísima. la defensa de Schmiedlova iba cayendo a pedazos, con las piernas de la eslovaca cada vez más como hundidas en cemento. Al fin, Garbiñe ajustó, resistió… y firmó en la cámara con el corazoncito y la sagrada palabra: ‘París’: Demonioos, qué frio hace en París. Aunque bien valga una misa.

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