El campeón Murray gana por primera vez en tierra a Berdych

Con el techo corredizo desplegado en el Estadio Manolo Santana, el campeón Andy Murray sigue adelante en la defensa de su título del Madrid Open. Un tanteo de 6-3 y 6-2 selló (en hora y 17 minutos) la octava victoria en la carrera de Murray sobre Tomas Berdych, cuarta en fila… y primera sobre pista de tierra batida: esta pista Santana, el eje de la Caja Mágica, que empieza a ser como un talismán para Andy Murray.

Es cierto que se trató de tierra batida a cubierta o ‘indoor’, lo que aumentaba casi hasta 20 grados la temperatura del exterior (13 grados)… pero mantenía e incluso subía una tremebunda humedad relativa del 88%. Que sí cuenta: y mucho. Sobre todo, para hacer la tierra más pesada y gelatinosa.

En ese cubierto corazón de la Caja Mágica, Murray engullió a Berdych ( el ‘Checo Bochornoso’, según célebres palabras públicas de Kim Sears, señora de Murray, en 2015, en Melbourne) con una demostración apabullante. Y no solo a base de restos matadores (Berdych solo ganó 11/26 puntos con segundos saques, 42%), sino con angulaciones constantes que desbarataban el tosco juego de pies y la débil mentalidad del ‘Mazinger’ checo: 20 golpes ganadores para Murray, contra 12 de Berdych: que también incurrió en 18 errores no forzados, por solo 13 del escocés, segunda raqueta mundial.

Incluso la velocidad media del primer servicio de Murray rodó más allá que la del saque-cañón de Berdych: 194-191 km/h. Todo junto, el checo no pudo gestionarse un solo punto de ‘break’ a favor (0/0)… mientras Murray sí quebraba en tres oportunidades los servicios del zarandeado, titubeante Berdych. Así, Andy, primer semifinalista en la Caja Mágica, ya puede esperar sentado su cita en su turno de semifinales de este sábado. Esa cita de Andy Murray será con Rafael Nadal.

Nishikori, adelante

Por el otro lado del cuadro, Kei Nishikori remontó a Nick Kyrgios por 6-7 (6), 7-6 (1) y 6-3. El japonés estuvo casi KO hasta forzar el desempate en la segunda manga. El australiano se descentró y lanzó su raqueta al suelo para acabar deslizándose a la derrota. 



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