Por Leonardo Sanhez
Han venido azotando al país, muchas veces sin que la gente lo perciba hasta que ha sido demasiado tarde en muchos casos para evitar daños y sobresaltos económicos o de salud
Desde hace varios años, estamos recibiendo unos visitantes que vienen siendo bastante molestosos por su comportamiento acosador; se trata del insistente Pinzón, una avecilla que no era habitual en nuestro medio y que ahora se introduce hasta en nuestros hogares, picotea todo a su alrededor y molesta con su revoloteo y parloteo. No se trata de un ave migratoria de largo alcance, es endémica de las Antillas; está respondiendo a la desertificación del lado occidental de la isla donde le llaman Pinzón o Zorzal de la Selle por las montañas donde habita. (Margarops Fuscatus) -Zorzal Pardo o Chucho-
Es una “cigüita” que vuela en bandadas de moderado tamaño y no tiene reparos en “atacar” nuestras comidas o cultivos.
Esta es una plaga peligrosa, porque puede ser portadora de enfermedades que afecten a las aves del país, incluyendo a las aves de granja y corral, o las silvestres, amenazando con reducir nuestra producción de proteínas proveniente de las aves. Afectan también a algunas cosechas porque atacan los brotes de muchos de los cultivos que producen nuestros alimentos; afectan también las frutas porque consumen las flores y frutos en su etapa de formación y crecimiento.
Esto ocurre sin que ninguna agencia gubernamental se dé por aludida y busque una solución.
Asi, nos han estado afectando plagas del ganado, sea bobino, porcino, caprino o aviar, y se han buscado soluciones después que sus efectos se han generalizado y causado cuantiosos daños.
Hemos recibido también plagas que afectan a los humanos como el cólera, chikungunya, tifus; a los animales como dandí, gripe aviar o fiebre porcina, o la famosa mosquita del mediterráneo que hasta una veda, muy selectiva por cierto, ha causado.
Muchos de los vectores contaminantes, son portados por humanos que los transfieren al venir a interactuar con nuestro hábitat que los había erradicado, como el paludismo o malaria.
Y no se perciben acciones preventivas Consistente y duraderas contra esos u otros vectores contaminantes de nuestra vida y actividades económicas.
Recientemente nos afectó la tristemente famosa Chikungunya, alcanzando a millones de dominicanos, matando a varios cientos y se evidenció con bastante claridad que no estábamos preparados para esa epidemia o para ninguna otra, y nunca se supo cómo entró a nuestro país, pareciendo no importarle a nadie. Así mismo, el dengue viene causando la muerte a muchas personas de diferentes edades, y no hay una iniciativa permanente para evitar la incidencia de este asesino público; todo se circunscribe a “operativos” puntuales y propagandísticos. No hay un programa eficiente y sencillo como una vez se hizo con la Malaria, hasta que se erradicó el mosquito Anopheles que era el vector de propagación inoculando el parásito Plasmoduim causante del mal en humanos.
Pero hubo un programa obligatorio, permanente y con carácter nacional que funcionó para beneficio de la sociedad.
Y ahora, nos amenaza el virus Zika, temiéndose que ocurra lo mismo o peor por los efectos que se sabe produce en las embarazadas y sus criaturas.
Las medidas para evitarlo, siguen siendo más propagandísticas que efectivas o drásticas, como hacen otros países. Dado el estado de expectación, y sobre todo, de indefensión de nuestro pueblo, lo sensato sería cerrar nuestras fronteras aéreas y terrestres, hasta establecer medidas de control que eviten la llegada de esta plaga. Controles reales, como cuarentenas a personas que lleguen al país de lugares donde se sabe de la existencia del virus.
Ahora se recomiendan los mosquiteros, los repelentes, además de las fumigaciones, y también eliminar los criaderos del mosquito Aedes Aegyptis. ¿No se ha podido hacer antes?
Las fumigaciones, siempre son efectivas cuando se trata de que el vector de propagación es un mosquito, pero debe haber consistencia en este tipo de acción para que sea efectiva y no algo para salir del paso, como nos tienen acostumbrados.
No es advirtiendo a nuestras mujeres a que no se embaracen, que se va a evitar la penetración de la enfermedad; porque se está diciendo que las más afectadas serían las embarazadas con las secuelas a sus criaturas amenazadas de malformaciones. Además, siendo algo prácticos, ¿qué ocurriría con las mujeres que ya están embarazadas? ¿Las van a desembarazar para que no sean afectadas por el Zika? ¿El virus afecta solo a los humanos causando malformaciones de fetos?
¿Será otra imposición de control natal a los dominicanos, mientras otros se reproducen como los conejos?
Por menos que eso, muchos países han cerrado sus fronteras, puesto cuarentenas a viajeros y colocado vedas a productos hospederos de plagas. En algunos casos solo por intereses políticos, económicos o de alcances migratorios compulsivos.
Pero en nuestro país, solo se acude a los medios de comunicación para dar la impresión de que se tienen controladas algunas situaciones que, más tarde, afectan gravemente a la sociedad indefensa.
Y después, solo se escuchan excusas o explicaciones de catecismo.
Porque se tiene el concepto de que, en los medios de comunicación todo tiene una solución que deja satisfechos a aquellos que tienen la obligación de defender efectivamente al pueblo, y solo hablan, muchas veces más de la cuenta.
Ahora es un poco tarde; ya el virus es una realidad en nuestro territorio y las declaraciones a los medios de comunicación no impidieron su entrada. ¿Ahora se entiende?
Pero no solo es el virus del Zika que nos amenaza actualmente. Hay un ente extraño pululando en nuestros espacios.
Hay quienes dicen que se trata de una especie de lagarto que, desde hace cerca de dos años viene alarmando a la población que lo ha podido notar. Se manifiesta con un chillido repetitivo de unos cinco o seis golpes que percuten, como si se golpeara alguna pieza metálica.
¡¡¡Cha, cha, cha, cha, cha!!! Suena como un llamado de apareamiento o alimentación. El clima lluvioso no detiene su canto, con excepción de truenos y relámpagos que parecen intimidarlo y desesperarlo, hasta hacerlo esconder.
Es semejante al canto del Querebebé o del Pájaro Bobo, pero más seco y a un ritmo algo más pausado, chillón y cercano, por tanto molestoso.
Regularmente, se viene manifestando en horas que coinciden con el ciclo vital de los insectos y reptiles nocturnos; entre las 5:30 de la tarde hasta 6:30 de la mañana. Es decir, parece una alimaña nocturna, llegando a escucharse su canto repetitivo e insistente a muy variadas horas de la noche.
Parece tener definida la territorialidad que caracteriza a los animales de caza, porque a eso parece dedicarse durante las noches; pero como es una especie desconocida, no sabemos qué otras cosas puede hacer, y si pudiera ser agresivo y peligroso ante un encuentro con humanos o tener el potencial de inocular alguna toxina o ser vector de transmisión de algún virus.
En un principio parece una criatura tímida, porque hay personas que se han acercado al territorio donde se ha venido manifestando y ha dejado de emitir su onomatopeya hasta que los “intrusos” se han retirado.
Parece preferir los árboles para ocultarse durante el día, por lo que su territorialidad puede asociarse con la existencia de árboles y arbustos frondosos.
No se sabe, si este fenómeno solo afecta al entorno del Distrito Nacional, donde se han podido percibir las manifestaciones de esta infestación desconocida en diferentes sectores.
Hasta el momento, tampoco se conoce su procedencia, como tampoco es definido su medio de desplazamiento, pero sus manifestaciones se sienten en diversos sectores, sin que a mucha gente se dé por aludida al escuchar el cha, cha, cha, cha chá!!! Repetitivo y desconocido en la cercanía de sus hogares, como si fuera alguna persona o entidad que tratara de llamar a la atención.
Es una onomatopeya, totalmente ajena a nuestros insectos y reptiles conocidos, aunque sigue un patrón característico en la naturaleza, pero es una entidad hasta ahora totalmente desconocida.
Lo penoso del caso es que, sin saber de qué clase de infestación zoológica se trata, parece que ha podido burlar las supuestas barreras zoosanitarias, de Sanidad Animal, que se supone que deben salvaguardar nuestras fronteras. Tampoco se sabe si la llegada de este huésped ha sido fortuita o intencional, como ocurre cuando hay descuidos en la atención a deberes tan delicados que tienen el potencial de crear graves efectos a la población humana o animal, si se tratara de alguna especie portadora de enfermedades o hábitos agresivos o letales.
Nada detiene al dengue, no se detuvo al Chikungunya, y no se ha detenido al Zika. Parecería que nos hallamos a la buena de Dios con las plagas y sus vectores de transmisión.