La Embajada, el debate y el Código

Por Luís Céspedes Peña

luis cespedes peñaSon muchos los ciudadanos que se siguen preguntando ¿por qué en nuestro país se permite que embajadores extranjeros estén interviniendo en la política dominicana?

Y la respuesta es porque en este país hay políticos, oficialistas y de la oposición, que no asumen una personalidad propia.

Y, probablemente, el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aunque usted no lo crea, es la principal víctima de esas intervenciones extranjeras.

Leonel Fernández, uno de los ex gobernantes que goza de mayor popularidad aquí y en extranjero, sin importar las campañas se organicen en su contra,  sigue pagando el costo de la responsabilidad. Se opuso a la legalización del aborto y el matrimonio entre personas de un mismo sexo.

El Presidente Danilo Medina, quien dirige un gobierno que continúa con una alta valoración social, es sacudido por impositores extraños, protectores y protegidos de grupos dominicanos,  que quieren que se haga lo que ellos entienden es favorable para sus políticas, sus beneficios  o sus actividades comerciales. Este gobierno, con los errores que pueda tener, es admirado entre sectores que antes no tenían “voces”.

Pensamos que la Embajada de Estados Unidos, de manera especial, debería cambiar su postura en torno a sus intervenciones en la política dominicana. Y debería cambiar, debido a las buenas relaciones que mantienen la República Dominicana con los diferentes gobiernos de Estados Unidos.

En los actuales momentos, el endurecimiento de la intervención norteamericana en la política dominicana, es negativa para los intereses políticos de los líderes gobernantes de esa gran nación. .

Esa intervención, que no es sólo de Estados Unidos, sino de otros países desarrollados, podría hacer disminuir el apoyo de la mayoría de votantes dominicanos  a favor de los demócratas, que son los que mayor respaldo tienen de parte de esos electores.

Querer imponerle al gobierno que apruebe el aborto y permita el matrimonio gay, es un absurdo. A cada persona se le debe respetar su condición sexual, pero no se debe tratar de imponerle a un gobierno lo que no cuenta con el apoyo de la mayoría y menos de las Iglesias, en un país que más del 98 por ciento de los ciudadanos profesa ideas religiosas.

El gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) debe adoptar la posición de quedarse con la mayoría. Y es importante señalar que el Tribunal Constitucional está en el deber de publicar su decisión de rechazo a la aprobación de la legalización del aborto a través del Código Procesal Penal. ¡Un rechazo correcto, porque se violó la Constitución de la República!

El Tribunal Constitucional debe publicar su decisión, porque las Iglesias Católica y las Evangélicas creen que se le está dando larga al asunto para permitir que pasen las elecciones. Aunque los religiosos no lo dicen en ninguna de sus declaraciones, esa campaña de ataques desatada en contra de  algunas políticas públicas, es una respuesta silenciosa a la postura para legalizar el aborto y el matrimonio  entre homosexuales.

El Presidente Danilo Medina, que busca la reelección, debe decidirse entre los que están a favor y en contra de esos hechos. ¡La neutralidad, en esos dos casos, por la implicación política que involucra, es una mala consejera!

La versión de un pequeño grupo de interesados, de que las Iglesias estuvieron en contra de la aprobación del  aborto y el matrimonio entre homosexuales durante el pasado proceso electoral, pero el PLD obtuvo 31 senadores, es un consejo nefasto. Como también es nefasto para el Partido Revolucionario Moderno (PRM),  el desarrollo de un debate entre los dos principales aspirantes a la Presidencia de la República.

Luís Abinader, un político y  economista con un alta valoración personal, no está en capacidad para debatir la mayoría de temas nacionales con el Presidente Medina, que en su interior no está rechazando esa confrontación política, sino esperando  el tiempo adecuado para golpear con éxito a su contrincante. Y como Abinader es apoyado por el ex Presidente Hipólito Mejía, el jefe de Estado aprovechará las debilidades de ese gobierno para atacar al aspirante del PRM. ¡Lo recomendable es que no se insista en ese debate!