Sólo cuatro presidentes socialistas están en el poder y tres expresidentes están sometidos a procesos penales

Tras 20 años de la llegada al poder de Hugo Chávez, líder latinoamericano que le inyectó un hálito de vida al Socialismo en América Latina, hoy los líderes progresistas que otrora fortalecieron la tesis del Socialismo del Siglo XXI están fuera del poder o amenazados con procesos judiciales en su contra.

Entre ellos destacan el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, quien cumple condena por delitos de corrupción; su sucesora, Dilma Rousseff, también procesada por la justicia de su país y Cristina Fernández de Kirchner, sobre quien pesan acusaciones por presunta corrupción.

En el caso de los socialistas que aún presiden gobierno: Daniel Ortega en Nicaragua; Evo Morales en Bolivia y Nicolás Maduro en Venezuela, enfrentan fuertes protestas de la sociedad civil, que exigen su renuncia y rechazan su continuidad en el poder. Maduro participará en un cuestionado proceso electoral el próximo 20 de mayo para optar a la reelección.

En Cuba, Raúl Castro, quien heredó la presidencia de la isla de manos de su hermano Fidel Castro, pasará a ocupar nuevas responsabilidades y le tocará observar cómo ejerce el poder su sucesor, Miguel Díaz Canel.

Se encuentran en la lista de líderes socialistas, pero con pocas opciones de retornar al poder, los expresidentes Rafael Correa, de Ecuador; Michelle Bachelet de Chile; Pepe Mujica de Uruguay y Fernando Lugo de Paraguay.

El huracán Chávez

En 1998, el comandante Hugo Chávez Frías, quien encabezó una intentona golpista en Venezuela contra el presidente Carlos Andrés Pérez, se lanzó a recorrer las calles de su país y tras derrotar a los partidos tradicionales Acción Democrática y Copei, logró erigirse como presidente, impulsando un proyecto político: la Revolución Bolivariana.

Chávez, teniente coronel del Ejército, surgió como referente político luego de rebelarse contra una severa crisis institucional que imperaba en una Venezuela caracterizada por la corrupción, elevados niveles inflacionarios y la implementación de políticas neoliberales impulsadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde su aparición en televisión y su famosa frase, ¡Por ahora!, Chávez despertó admiración en los sectores populares. Aunque inicialmente no se declaró como socialista o comunista, pronunciaba discursos de izquierda y profesaba la refundación de la República. Ya en el poder, en 1999, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, redactó una nueva constitución y promovió el socialismo en Latinoamérica como modelo de gobierno, que hasta entonces sólo tenía una presencia preponderante en Cuba.

Chávez llamó a ese nuevo modelo político el Socialismo del Siglo XXI y su principal lema era “la mayor suma de felicidad posible” y para ello prometía poner el capital al servicio del hombre. Este modelo, confrontó las políticas neoliberales que promovía el FMI en la región y que buscaban consolidar un Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).

Pero Chávez, que fue diagnosticado con cáncer a finales de su segundo mandato, en el año 2011, murió el 05 de marzo del año 2013 y dejó como sucesor en el poder a Nicolás Maduro; presidente que enfrenta una aguda crisis política, social y económica que los venezolanos han atribuido al Socialismo. El 20 de este mes, Maduro participará en su segundo proceso electoral, en medio de un rechazo internacional.

Expansión socialista

Era preciso primero construir el capitalismo para después hacer el socialismo”.
Luis Inácio Lula Da Silva,
Expresidente de brasil

El obrerista brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva, quien ocupó la presidencia de la República Federativa de Brasil entre el 1 de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2010, fue uno de los primeros aliados del Socialismo del Siglo XXI.

Lula se convirtió en un referente socialista en la región y logró mantener a Brasil como la sexta economía del mundo, triplicando el Producto Interno Bruto, según cifras del Banco Mundial.
Pero al igual que a Chávez, a Lula no le sería fácil sortear los ataques de la derecha y las amenazas que querían evitar, a toda costa, la expansión del socialismo en la región. Tras entregar la presidencia en el año 2010 y nombrar como sucesora a Dilma Rousseff, Lula comenzó a ser blanco de ataques por el presunto manejo doloso de los recursos del Estado y el escándalo de Petrobrás.

Su implicación en los referidos casos le valió una detención en el año 2016 y en julio de 2017 se le condenó a nueve años y medio de prisión, siendo el primer presidente de Brasil en recibir una condena judicial por corrupción pasiva.

Su sucesora, Dilma Rousseff, ganó la presidencia de Brasil el 1° de enero del año 2011 y antes de culminar su mandato, en el año 2016, fue derrocada por el Senado que la declaró culpable del delito de responsabilidad en el maquillaje de las cuentas fiscales y de la firma de decretos económicos sin aprobación del Congreso de Brasil.

Asumió su posición el derechista Michel Temer, quien se mantiene en el poder en la actualidad y ha sido acusado de ser un colaborador del Gobierno norteamericano y de promover acciones contra la izquierda en América Latina.

También en el año 2003, el socialista Néstor Kirchner, asumía la presidencia de Argentina. Logró reducir los niveles de pobreza a la mitad y produjo un aumento del salario real, a la vez que incrementó la calidad y cantidad de empleos. Murió en el año 2010 de un paro respiratorio. pero antes, en el 2007 entregó la banda presidencial a su esposa, Cristina Fernández de Kirchner quien gobernó hasta el año 2015.

Evo Morales, Hugo Chávez y Lula supieron ver que la historia de América del Sur merecía un camino diferente”
Cristina Fernández de Kirchner.
Expresidenta de Argentina

Actualmente Cristina es senadora y ha sido imputada en tres ocasiones por su presunta implicación en casos como las obras públicas de la provincia de Santa Cruz, el Hotesur S. A y Dólar Futuro. Con la victoria de Mauricio Macri, en el año 2015, Argentina dejó a un lado el proyecto progresista y comenzó a materializar políticas neoliberales a través del denominado “gradualismo”.

Este proceso de cambio es sin retorno; hagan lo que hagan. No volverá el neoliberalismo a Bolivia”
Evo Morales Ayma.
Presidente de Bolivia

En el 2006, el dirigente boliviano de origen aymara, Juan Evo Morales Ayma, obtiene una victoria electoral contundente en el Estado Plurinacional de Bolivia y asume como jefe de Estado.

Es, junto a Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Miguel Díaz Canel, uno de los cuatro presidentes socialistas que gobiernan en América. Actualmente cumple su tercer mandato presidencial y durante su gobierno ha logrado disminuir la pobreza en 10 puntos porcentuales, ubicándola en 16%.

Su aspiración para reelegirse por un cuarto mandato, en las elecciones del próximo año, sufrió un revés con la derrota en el referéndum de 2016. Recientemente el partido que apoya a Morales presentó un recurso ante la justicia con el cual pretenden dejar sin efecto la prohibición constitucional a su reelección.

Nuestro país ha sido promotor de la convergencia en la diversidad a nivel latinoamericano”
Michelle Bachelet.
Expresidenta de chile

De igual forma, en el 2006, Verónica Michelle Bachelet Jeria, de profesión médico, asumía la presidencia de Chile, apoyada por movimientos de izquierda. Ostentó la primera magistratura del país entre el 2006 y el 2010 y fue reelecta entre el 2014 y el 2018. Entregó el poder a Sebastián Piñera, un portentoso empresario chileno, que ya había sido presidente entre el 2010 y el 2014.

Ahora la izquierda en la región es absoluta minoría. Hay que retomar, recuperar el espacio perdido”
Rafael Correa.
Expresidente de Ecuador

Ecuador, no fue la excepción a estas transiciones del socialismo o de gobiernos progresistas a gobiernos de derecha. Rafael Vicente Correa Delgado, presidente de Ecuador desde enero de 2007 hasta 2017 logró, durante tres períodos consecutivos encabezar un proyecto que denominó la revolución ciudadana y gracias al cual logró reducir la pobreza de 36,7% a 22,5%, de acuerdo a cifras del Banco Mundial.

Al culminar su período de gobierno, apoyó y condujo al poder a su vicepresidente Lenín Moreno, quien fue elegido como presidente de Ecuador en el 2017. Una vez en el poder Moreno cambió el timón de la revolución ciudadana, se enfrentó a Correa e instauró un modelo de gobierno orientado hacia la derecha.