SANTO DOMINGO. La residencia donde el pasado jueves fueron hallados cuatro cadáveres permanece accesible a cualquier persona que quiera entrar a ella y contaminar la escena.

La casa sin número y con su fachada pintada de azul, ubicada en un segundo nivel y dentro de un callejón de la calle Antonio Álvarez del kilómetro 8 de la carretera Sánchez permanece abierta y sin ningún tipo de vigilancia por parte de las autoridades.

A pesar de que el hecho aún está bajo investigación, en el lugar no hay ni siquiera una cinta que indique que se trata de una escena de un cuádruple crimen y donde se encuentran objetos que pudieron ser utilizados en los asesinatos.

Aunque la vivienda se ha convertido en un lugar temido, al que ni los vecinos quieren acercarse, no existe ninguna dificultad para que cualquier persona suba las escaleras de metal, llegue al pasillo que conduce hasta su entrada que está resguardado por una pequeña verja de metal, pero que permanece sin candado o algún mecanismo que impida abrirla.

Una vez en el pasillo de la casa, no representa dificultad entrar a la vivienda, ya que su única puerta de entrada y salida permanece abierta, y la verja que la aseguraba fue desprendida el día del hallazgo de los cadáveres para poder acceder y permanece arrimada a la pared frontal.

El interior de la humilde vivienda, de dos habitaciones, también puede ser recorrido sin ningún tipo de dificultades, ya que las puertas interiores no tienen ningún tipo de seguridad y se ubican en un pasillo de alrededor de un metro de ancho, al final del cual se encuentra el único baño de la vivienda, el que puede verse por completo incluso desde la sala, que es otro pasillo, aunque de casi el triple de ancho, en cuyo final se encuentra la cocina.

Dentro no hay ninguna señal que indique que alguno de los ajuares de la casa no puede ser tocado, y por el contrario hay un reguero entre ajuares de la casa, ropa y herramientas diversas que se encuentran tiradas en todo el lugar.

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