El gran beneficiado por la baja de Nadal, a su pesar porque son compañeros y buenos amigos, es Pablo Carreño. Al asturiano se le ha presentado una segunda oportunidad de jugar el Masters después de perder en el último momento la plaza que acariciaba desde el US Open a manos de Jack Sock, que se clasificó por delante de él tras ganar en París-Bercy.

Como primer reserva, entra en el segundo encuentro y aún tiene posibilidades de meterse en semifinales, pero necesita ganar los dos duelos y que le favorezcan otros resultados. Hoy (21:00, MD2) se mide con Thiem, a quien no ha ganado en ATP (0-4), “pero sí en otros torneos” cuando ambos eran más jóvenes, como recuerda el propio Pablo. Le convendría que Goffin venciera a Dimitrov para depender de sí mismo y pasar ganando el viernes al búlgaro. Si no, necesitará que Thiem supere a Goffin en la última jornada. Un triple empate a dos victorias le dejaría fuera.

“Si Nadal jugó es porque él creía que tenía garantías de poder hacerlo. Al final, no pudo estar al cien por cien y decidió retirarse. Obviamente, no me gusta que a un compañero y amigo le pase esto, pero es una oportunidad muy importante para mí y voy a intentar aprovecharla”, dijo ayer Carreño, que quiere estar tranquilo pero sin renunciar a nada: “La temporada ha sido muy buena y, pase lo que pase aquí, eso no va a cambiar. A priori vengo sin presión, sin nada que perder, a disfrutar, pero en la pista querré ganar y el disfrute se transformará en nervios”.

Carreño, decimoquinto español que debuta en un Masters, se olía la noticia de que sustituiría a Nadal, pero quiso asegurarse: “Me llamó un chico de la ATP para decírmelo. Había recibido muchos mensajes en plan ‘Rafa ya no puede más’, ‘Va cojo en el tercer set’… pero hasta que no fue oficial no me hice ilusiones. Estaba tranquilo, a punto de irme a dormir y se me quitó un poco el sueño”.

Ayer, Carreño se entrenó con la ayuda de un prometedor joven chino de 18 años, Wu Jibing, campeón del último US Open júnior que se entrena en Madrid a las órdenes de Nahum García Sánchez. Samuel López, Antonio Martínez Cascales, Juan Carlos Ferrero y el doctor Cotorro arroparon al número diez del mundo, que es realista: “No tendré la presión de los últimos torneos, pero tampoco creo que haga el partido de mi vida. Ojalá, pero será difícil”.

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