Roger Federer es el gran dominador del Masters, a lo largo de su historia y en el presente. El suizo maneja como nadie los partidos en formato de liguilla y a cara de perro en los que la clasificación está en juego. A veces da la sensación de que es vulnerable, de que puede perder, pero casi siempre se rehace. Este año solo ha caído cuatro veces. Alexander Zverev, uno de los que le había ganado en 2017 (los otros son Donskoi, Haas y Del Potro), amenazó con endosarle la quinta derrota, pero se quedó corto: 7-6 (6), 5-7 y 6-1.

No obstante, la rivalidad entre el alemán y el suizo promete. De momento, 3-2 para el segundo que ya está en semifinales y que con su victoria deja fuera del torneo a Marin Cilic, sin opciones con su casillero de triunfos a cer tras caer contra Sock (5-7, 6-2 y 7-6 (4). El estadounidense y Zverev se jugarán la otra plaza del Grupo Boris Becker en duelo directo este jueves.

Zverev tuvo acongojado a Federer en los dos primeros sets. El primero lo cedió al perder en una muerte súbita que había encarrilado con un 4-0 de salida y se le escapó. Y el segundo lo ganó tras igualar el break de ventaja que había sumado el Genio de Basilea y cerrado con otro en el duodécimo juego. Pero su osadía no pasó de ahí y Federer encontró el momento justo para sentenciar y barrió a su rival en la tercera manga con tres roturas de saque. Es el primer semifinalista y además pasa como primero de grupo.

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