SANTO DOMINGO. “Vine a respirar un poco porque da mucha tristeza lo que ha pasado, es terrible”, dijo la dominicana Iris Guerrero a Diario Libre mientras esperaba que la recogieran en la terminal Don Diego del puerto de esta ciudad.

Llegó la mañana de hoy en el ferri un poco perturbada. De sus 73 años de vida, tiene 48 residiendo en Puerto Rico, y decidió junto a su esposo boricua pasar dos semanas en San Pedro de Macorís en busca de superar el impacto emocional que le han causado los efectos del huracán María en la isla.

“Vinimos porque allá hubo una inundación. Donde nosotros vivimos es el área de Levittown. Tuvimos que salir, que el agua nos daba por acá (se señala la cintura). Se mojó todo en la casa y todas esas cosas impresionan, y yo personalmente me sentía ya asfixiada con tantas cosas que una ama de casa no puede resolverlas”, expresó.

Levittown es una urbanización costera localizada dentro del municipio de Toa Baja. Cuando el huracán María pasó por Puerto Rico el pasado 20 de septiembre, con categoría 3, las precipitaciones causaron inundaciones. Días después había largas filas de vehículos cuyos conductores esperaban en gasolineras para abastecerse de combustible.

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