Por: Jasmin Gil

Todos hemos visto y conocido el caso de la joven Emely Peguero, el cual destapó casos similares al de ella, los cuales hicieron que la República Dominicana se sintiera indignada con este acontecimiento tan traumático. Ante este, y todos los hechos que ocurren en mi país, en jóvenes prácticamente de mi edad me siento exaltada, con miedo y con ira, si me preguntan el ¿por qué? le contestaré lo siguiente: para iniciar comenzaré mencionando la falta de responsabilidad, de compromiso y la ignorancia que dan a demostrar muchos padres ante la educación sexual de sus hijos, viendo la masa de adolescentes que están siendo mutiladas por sus respectivas “parejas”.

A pesar de mi corta edad, es decir, 21 años, no considero que una niña de 10-18 años, que es la edad que se puede visualizar en los centros de salud, esté preparada psicológica, biológica y  económicamente para asumir un compromiso con el sexo opuesto y menos para traer un hijo al mundo.

Uno de los factores primordiales, que considero,  está en las manos de los padres y que no utilizan, es la comunicación, esa relación padres-hijos que no se establece,  además de la falta de educación sexual en las escuelas y los hogares, de la ignorancia frente a los temas sexuales, es que suceden estos hechos tan dolorosos para los familiares que no tomaron con tiempo, cartas en el asunto.

A pesar de la facilidad que hay hoy en día para conocer sobre la sexualidad y los métodos que hay para prevenir los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual, estos no son utilizados como se debería, puesto que, los jóvenes buscan informaciones que no son las ideales, ni correctas para su edad, afectando su salud física y emocional.

Es deprimente, ver como jóvenes pierden la vida, oportunidades de superación y se vuelan etapas de su vida que no vuelven. Cada vez que veo una chica en gestación me veo indignada, me preocupa mi sociedad, puesto que al no poseer los recursos necesarios para poder seguir adelante, esta joven o los jóvenes padre-madre tienen que dejar los estudios y todo lo demás para dedicarse a trabajar, trabajos que no proporcionan los ingresos necesarios para darle a un hijo una vida digna. También, cabe mencionar que si existe una procreación, esta relación precoz no dura lo suficiente, pues la inmadurez y la falta de compromiso hace que estos terminen su relación amorosa y tomen caminos opuestos, dejando a esta inocente criatura ¨huérfana¨ de uno de los procreadores.

 

Sabiendo esto, estimulo a los padres a que se eduquen en el ámbito de la sexualidad, para que de ese modo, puedan instruir a sus hijos y tengan una educación sexual acorde a su edad, en el momento y con las palabras adecuadas. Así como también, apoyo, a que en los centros educativos se enseñe verdadera educación sexual para prevenir las relaciones sexuales a destiempo y si sucede antes, que los jóvenes estén preparados, previo a tomar la decisión de cometer ese acto que Dios nos dejó para que podamos multiplicarnos pero que no se está viendo como la bendición que implica tener un hogar y ser padres responsables, sino más bien como un problema en la sociedad.

Ustedes, padres de familia, dejen la ignorancia ante estos temas, es algo normal, sea joven o adulto en algún momento sucede y es mejor prevenir que lamentar. A los jóvenes, recordarles que aunque un hijo siempre es una bendición, a ti y a mí nos limita a poder seguir adelante con nuestros sueños, con nuestros objetivos. No es que sea imposible seguir con nuestras expectativas de lo que nos espera, pero si se dificulta.

Para concluir, impulso a los padres a tener rose con sus hijos, a establecer una comunicación amena, a que sus hijos le tengan la confianza de contarle sus cosas y hacerles preguntas, sin miedo y ustedes puedan contestarle sin tabúes, sin vergüenza y con las palabras adecuadas. Padres, asuman la educación sexual de sus hijos como otro rol más, ya que es una realidad propia del ser humano.

Y a ti joven, que estas en plena descamación para descubrirte y crecer, disfruta tus etapas, haz eso, goza de la vida, de las fases de tu crecimiento. Dice una frase: El tiempo de Dios es perfecto” y él sabe el momento indicado. Así que tranquilo, “No Comas Ansias”, se responsable, prepárate para el futuro, disfruta tu inocencia y que Dios te dé el discernimiento para poder analizar y ponerte  en los zapatos de esas tantas jóvenes que han perdido su vida, por adelantarse al tiempo y no ver la sexualidad con responsabilidad.