Por Luís Céspedes Peña

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Las redes sociales son medios importantísimos para darse a conocer en diferentes sectores, pero es una equivocación creerse que éstas pueden suplantar las demandas de la propia sociedad.

Los políticos, empresarios y comerciantes que crean que haciendo uso intensivo de las redes sociales van a lograr proyectos sostenibles, están muy lejos de la realidad. Nosotros usamos las redes sociales como un complemento informativo, que no es lo mismo que decir periódicos digitales, que es otra cosa.

Las redes sociales son para saludar, para decir yo estoy en una reunión en estos momentos con los residentes de Tamboril, para citar un caso, o comunicar que tal institución donó los materiales para construir la vivienda de un pobre.

Todas esas cosas son importantes, pero  para proyectos políticos o económicos a largo plazo, especialmente para quienes aspiran a ingresar a la actividad política con fines de ser candidatos en alguna ocasión, de  12  y 15 años hacia adelante, no de cuatro ni de ocho para ganar candidaturas nacionales.

Hillary Clinton, una de los políticos más conocidos del mundo, se pasó ocho años consecutivos haciendo un uso intensivo de las redes sociales, tan intenso que hoy podría tener problemas con la Justicia de Estados Unidos, si el ganador de las elecciones presidenciales pasadas, Donald Trump, decide apoderar a un fiscal especial para conocer millones de correos eléctricos que envió la dama.

Clinton pensó en el éxito del actual Presidente, Barack Obama, a quien el trabajo de las redes sociales le ayudó a ganar fácilmente la Presidencia en el 2008, pero olvidó que en ese momento los periódicos digitales no tenían el auge de hoy, los cuales apenas comenzaban a desarrollarse, sin mencionar los medios de comunicaciones tradicionales.

Mientras Hillary fortaleció las redes sociales, Trump se apoderó de los periódicos digitales, especialmente de los pequeños Estados, donde también centró su poder político. Pero Trump también estaba cometiendo otro grave error, que era el de pelearse con los periodistas de los grandes medios de comunicaciones.

Eso estaba ocurriendo tres meses antes de las elecciones, pero fue advertido por su equipo de campaña y rápidamente cambio, ahora con un discurso contradictorio, porque estaba atacando a esos medios de comunicaciones y en lo adelante ya  los consideraba como sus aliados.

Pero Hillary seguía apegada a las redes sociales. Los grandes medios de comunicaciones comenzaron a quitarle puntos a la ex primera dama,  hasta llevarla a que estando con más de diez por encima de Trump, la bajaron a uno y finalmente comenzaron a darla por perdida faltando apenas 15 días para las elecciones. ¡Y así terminó!

Hillary ignoró ese poder periodístico, que estaba con ella al principio, por abrazar las redes sociales como su proyecto para ganar votos, que fue un error, porque ella es lo suficientemente conocida y el papel de ese sector es el de  darse a conocer.

Los proyectos políticos y económicos, de manera especiales, son para hacerse sostenibles en base a propuestas creíbles o buenas ofertas. El senador de la provincia de Santiago, Julio César Valentín, hizo una correcta advertencia, de que la política es el fruto de atender a las demandas sociales.

De qué les vale a Leonel Fernández, Danilo Medina, Reinaldo Pared Pérez, Ramón Ventura Camejo, Abel Martínez, el propio Julio César Valentín, Hipólito Mejía, Luís Abinader u otros políticos,  promocionarse a través de las redes sociales.

Las personas lo que quieren es que en  el caso de Ventura Camejo, éste, como lo está haciendo, siga trabajando por el mejoramiento de la calidad de  los servicios públicos. En el caso de Leonel Fernández, la entrega de 100 mil cajas con alimentos para los afectados por las inundaciones, es una correcta acción social de las cuales habla el legislador. A los pueblos ya no se puede ir a ofrecer, creyéndose que ganará elecciones o desarrollará proyectos por el uso intensivo de las redes sociales.

¡Los proyectos crecen impulsados por los buenos hechos!

 

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